ALICIA PIFARRÉ, UNA ARTISTA REVOLUCIONARIA


Alicia Adelina Pifarré era actriz, titiritera y cantante, estudiaba Letras en la UNCo y trabajaba como docente en escuelas primarias. El día de su secuestro, el 9 de junio de 1976, tenía tan solo 23 años.

Compartimos el artículo enviado por EL CASCOTAZO

Era integrante del grupo músico-teatral Génesis, y tanto ella como el resto de los miembros del mismo, eran vigilados desde hacía tiempo por el Destacamento de Inteligencia 182.

Entre los días 9 y 12 de junio, los grupos de tareas que actuaban en la región, montaron un operativo en Neuquén capital y en Cutral Co, con el fin de secuestrar a militantes del PRT-ERP, organización política a la cual pertenecía Alicia.

Fue secuestrada casi a la medianoche junto a su amiga Alicia Figueira en Talero al 200, frente a la casa de sus padres; el grupo de secuestradores era comandado por el inspector de la policía federal Angel Cancrini, e integrado entre otros, por el represor Raúl Guglielminetti. Cancrini actuaba como enlace entre la PF y el DI 182.

Ambas fueron trasladadas al CCD que funcionaba en los fondos del BIC 181 de Neuquén, donde fue torturada por primera vez. De allí la llevaron a La Escuelita de Bahía Blanca, lugar donde la vieron por última vez, el día 25 de junio. De acuerdo a las declaraciones de un sobreviviente del genocidio videlista, fue arrojada al mar desde un avión, y hasta el presente, continúa desaparecida.

Esta breve reseña no tiene el objetivo de victimizar a Alicia como lo hacen de manera oportunista y falaz, la mayoría de los organismos de DD.HH. de la burguesía. No fue una víctima, porque al igual que las demas mujeres y los hombres que militaban en aquellos años, tenía plena consciencia de los riesgos que corría, y los asumía, porque Alicia Pifarré era una MILITANTE REVOLUCIONARIA, así con mayúscula.

Era de la talla de personajes como el escritor, periodista y docente, Haroldo Conti, quien sabiendo que “estaba marcado”, y teniendo la posibilidad de emigrar protegido por un tío que era militar, optó por quedarse a luchar junto a sus compañeros, y como el cineasta y documentalista Raymundo Gleyzer, que se encontraba trabajando en EE.UU cuando la burguesía dió el golpe de estado, pero decidió volver y aportar su arte para la revolución.

En la figura de Alicia Pifarré, queremos rendir un homenaje a los hombres y mujeres, algunos y algunas tan jóvenes que fueron sacados de la escuela, que en junio de 1976 fueron secuestrados por la bestia fascista para castigarlos por haber tenido la osadía de disputarle el poder a la clase dominante.

Cuarenta y cinco años después, ellos y ellas, nos siguen diciendo con su ejemplo, que para tener la vida digna que nos merecemos, el único camino posible, es el que nos lleve a la Revolución Socialista.

Facebook Comments
Previous Trabajadores de Salud Mental repudian declaraciones del gobernador Gutiérrez.
Next Cooperativa eléctrica de Plottier, refugio de abusadores de poder.